PELEAS DE HERMANOS : PREOCUPACIÓN DE PADRES

Una de las situaciones más frustrantes cuando eres madre o padre son las peleas entre los hermanos. El pelo se te eriza cada vez que comienzan los gritos y los lloros y en ocasiones se hace muy complicado reconducir la situación, llegando incluso a ser un verdadero problema en la vida familiar.

Cada niño tiene su propia personalidad y un carácter diferente, las confrontaciones surgen a través de la convivencia y la demanda de atención de sus padres. Partiendo de la base de que las peleas son inevitables, la pedagoga Tamara Vega nos da unas pautas a tener en cuenta.

  1. Si la pelea se produce por un objeto, establecer tiempos para su uso. Lo ideal es que lleguen a saber jugar los dos juntos pero hasta que esto se produzca intervendremos para un uso correcto del objeto para evitar mayores problemas.
  2.  Ser ejemplo para ellos y crear un ambiente positivo donde se puedan abordar los conflictos. Como dije anteriormente la pelea forma parte de nosotros, si ve que como adultos sabemos debatir nuestros problemas sin llegar a los gritos, ellos lo interiorizaran como algo normal en sus pautas de actuación. Recordemos que somos el espejo de nuestros hijos
  3.  Reforzar positivamente las conductas adecuadas; o sea, valorar aquello que hacen bien cuando su actuación es la correcta y decírselo.
  4. Si el foco del conflicto es por la atención de los padres, evitar la comparación entre hermanos y distribuir nuestro tiempo entre ellos. No pasar con uno más tiempo que con el otro, que aunque parece obvio, muchos padres comparten gustos con un hijo en concreto y es al que le dedican más atención dejando al otro de lado
  5. Evitar reforzar a uno frente al otro, hacerle de menos, comparaciones negativas, o todo aquello que afecte negativamente en su autoestima”

La actuación para una agresión verbal o física debe ser la misma. Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones se produce más daño por medio de un insulto que por un manotazo. Tamara cree que “ se debería trabajar en estos caso la mediación. Cuando están en la pelea separarlos y tranquilizarlos. Tenemos que dejar claro que hasta que no se calmen no seguiremos hablando. Una vez calmada la situación les preguntaremos a cada uno qué es lo que ha pasado y evitaremos emitir ningún tipo de juicio de valor. Los hermanos tienen que aprender a escucharse”. Una vez sabemos lo ocurrido deberán “ ser ellos quienes aporten las soluciones.” De esta forma será más fácil que los niños respeten sus propias consecuencias y llevar a cabo las medidas. “si puede ser plasmado en un papel y firmados por los mejor así en cualquier momento se puede acudir a él y recordarlo”.

Aunque las peleas entre los hijos suele ser desquiciantes nos tenemos que mantener firmes en nuestras decisiones y no desautorizarnos ante posibles disputas que no nos convencen “ una vez estemos solos podemos hablar de aquello que no nos gustó, pero nunca delante de los niños”.

El respeto debería ser la base de cualquier convivencia. Y esto debe partir de los adultos, de los padres.

  • Nunca “gritarles, nosotros somos su ejemplo a imitar”
  • Prohibido echarle la culpa a un solo “ da igual quien haya iniciado la pelea, la situación es problema de todos “
  • No etiquetarlos. “evitar frases como “¿Qué sois tontos que discutís por esto? O “ es que este menganito es tan malo….”
  • Intentar no imponer nuestras normas o soluciones “ no entenderán por qué tienen que cumplirlas”


Hay situaciones que se dan que pueden llegar a ser más complicadas a la hora de actuar. Cuando la pelea se da en la calle o en el coche no debemos perder la calma. “Da lo mismo el sitio, la cuestión es cómo abordar el problema. Lo ideal es hablar, fomentar el diálogo y llegar a una conclusión”.

Tamara Vega quiere dejar constancia que “con el tiempo las peleas no desaparecen pero sí se desarrollan de otra manera. Hay que tener en cuenta que los conflictos forman parte de la vida, tanto de los niños como de los adultos y como padres debemos preparar a nuestros hijos para esta etapa. Y dejarles claro que una agresión física o verbal no te da la razón”.
La calma y las dosis de paciencia son indispensables a la hora de resolver conflictos entre nuestros hijos. Y sobre todo no olvidarnos en ningún momento que son niños y que actúan como tal.

Por | 2018-12-14T16:13:50+00:00 diciembre 11th, 2018|EDUCACIÓN|Sin comentarios

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