LA ALIMENTACIÓN UNA PRIORIDAD EN LA EDUCACIÓN

Problemas cardiovasculares, diabetes, cáncer… son algunas de las consecuencias derivadas de la mala alimentación. Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial y cada año mueren alrededor de 2.8 millones de personas a causa del sobrepeso. En los niños ocurre lo mismo, es considerado uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. La OMS calcula que más de 42 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo tienen sobrepeso y se estima que en el 2025 superen los 75 millones. El futuro de estos niños no está exento de problemas, ya que las estadísticas demuestran que tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta por lo que tienen más probabilidades de padecer enfermedades tempranas. Según Marián García, experta nutricionista, “frivolizamos mucho con el tema de la alimentación. Tenemos este tópico en el que creemos que toda la vida se ha comido así y no ha pasado nada. Esto no es cierto, por eso ahora tenemos un índice de obesidad mayor del que había antes y nuestros hijos tienen más obesidad y sobrepeso del que teníamos nosotros. No es cierto que no haya pasado nada. Lo que es cierto es que hay enfermedades graves que son silentes, que la diabetes no da la cara ni la hipertensión, ni el colesterol hasta que está ya muy avanzada.”

Los padres tenemos la responsabilidad de prevenir la mala alimentación de nuestros hijos. Enseñarles a comer sano, y variado debería ser una prioridad en la educación de las familias para prevenir consecuencias catastróficas en el futuro.

“La dieta mediterránea ha muerto” advierte Marián García, “afortunadamente hay, hoy en día, un interés creciente por la alimentación y eso es fantástico, pero hay que hacer más.” Marián es muy tajante en este asunto y cree que “son necesarias políticas más restrictivas, medidas con respecto al marketing pseudocientífico, que no se permitan que alimentos que no lo son aparezcan como saludables.”

Uno de los errores más comunes que los padres cometemos habitualmente en el tema de la alimentación es el consumo de ultra procesados. “como tengo prisa meto una pizza en el horno y ya está. Pero es más fácil y más sano abrir una lata de atún y unos pimientos rojos y además se tarda menos. Pero por supuesto antes hay que educar a los niños en estos sabores. Si a los niños los educamos en comer salchichas, nuggets, pizzas… cuando le des unos pimientos rojos y una ventresca le va a saber raro. Tenemos que dedicarle el tiempo que se necesita para enseñarles que hay más sabores. Es cuestión de prioridades y la alimentación tiene que ser una prioridad”.

El exceso de azúcar que tomamos viene estrechamente relacionado con el consumo de productos industriales. Hay que tener en cuenta que hasta las galletas que nos parecen bajas en azúcares, contienen más grasas, conservantes, edulcorantes y colorantes que los que nos aportaría cualquier comida preparada en casa.  García nos aconseja que “si a la hora del recreo en vez de mandarles un zumo les llevamos una mandarina, reducimos este problema en gran medida. Si cortamos el consumo de zumos, refrescos, dulces envasados y en su lugar utilizamos frutos secos y frutas estamos descartando una ingesta importante de azúcar que les favorecerá a largo plazo.”

Los adultos debemos alimentarnos de la misma manera, teniendo en cuenta que nuestros hijos actúan por imitación. Es mucho más fácil enseñarles a consumir estos alimentos si nosotros los consumimos también. La nutricionista Marián García, es tajante y sabe dónde está la clave “No hay ningún elemento imprescindible en la mesa, lo que no puede faltar son las frutas y verduras de las que les gusten a los niños, esto debería conformar la mitad de los alimentos que consumen”.

Ningún tipo de obsesión es buena, pero estamos “muy relajados con respecto a la comida. Debemos volver a los alimentos tradicionales. Mi propuesta es: en tu casa no tengas alimentos no saludables. La vida ya te los pone a tu alcance, en los cumpleaños, comidas.. pero si en casa no los tienes, estás dando pasos muy importantes”.

 

Hay niños que tienen un apetito envidiable pero muchos otros no comen mucho por lo que los padres se desesperan. Otro de los pilares de la buena alimentación es no forzar al niño a comer. “Nunca hay que obligar a comer a un niño eso causa un efecto rebote. Hay que respetar el apetito de los niños y ofrecerles muchas opciones, en texturas, en la presentación de los platos…”

La salud de nuestros hijos está en juego y por eso es tan importante centrarnos en su alimentación. No abusar de productos industriales, evitar golosinas y zumos, que la mitad de lo que comen sean frutas y verduras, respetar el apetito de los niños y ante todo predicar con el ejemplo. Unas pequeñas pautas donde el éxito estará asegurado porque su alimentación es nuestra responsabilidad.

Por | 2019-02-12T11:55:24+00:00 febrero 12th, 2019|SALUD|Sin comentarios

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